30 oct 2010

Zap

Despertándome afónico después de una noche de euforia, noche de espantar infantes en esa oscura casa del terror que se organiza año con año en el instituto. Halloween, la época favorita del Zap, le trae buenos recuerdos, supongo que lo odio por ser la parte menos racional de mi, ese yo que siempre digo que no me gusta ser a pesar de haberlo creado, y he incluso llegado a creer es mentira de no me agrada ese sujeto. Zap, el ser sin sentido de la vergüenza, o quizá es simplemente falto de esa timidez y parquedad que distinguen a David desde siempre. Se que lo cree a base de mis propias racionalizaciones, de el hecho de creer que no podía tener en mi mente a dos partes. Lo cree a él para quitarme responsabilidad a mi por mis malas acciones y acabo haciendo lo que yo rara vez he logrado: Zap no tiene miedo a sentir lo que siente, Zap no tiene miedo a salir con una lata de pintura en aerosol a la calle y pintar muros a la luz de los faroles de mi barrio, Zap no tiene miedo de expresar lo que siente con palabras escritas... David jamas ha podido hacer eso, él se ha ocultado siempre en los dibujos, que lo protegen de ser descubierto como realmente es al estar en un lenguaje interpretable solo por su autor, si es que el sabe lo que siente y piensa realmente.

Lo que piensa... Otra gran diferencia entre Zap y David. Zap siente el instante, prefiere arrepentirse cinco minutos por haber hecho una idiotez o hasta tres meses por haberse roto la pierna al intentar usar una patineta a decir que prefirió no saber como se sentía lanzarse por esa rampa inclinada que asusta a los skaters novatos. David es un ser que ha basado todo lo que siente en el instinto y en la frialdad de sus pensamientos, al menos eso le hace ser capaz de decir la verdad sin sentir asco de en lo que se ha convertido, un hombre que cubre una mascara con otra y acaba sin recordad cual es su rostro.

Aunque ser Zap tiene sus desventajas, pues debajo de las hojuelas y su dulce miel que trae la aparente felicidad a su existencia se esconde un hombre que ha hecho cosas de las que se arrepiente, se enamoró de una mujer que le arrebató a sus amigos y su dinero, ella acabó por provocarle pesadillas que le atormentan hasta el día de hoy; su único consuelo en esas pesadillas es el recuerdo de una chica anterior a Lucy, esa joven morena que le ayudó a forjarse de la forma en que es realmente. Definitivamente esa chica de cabello oscuro fue lo mas cerca que Zap y David jamas estuvieron de la felicidad, ella ayudo a que Zap fuera de la forma que es, le enseño a sentir realmente que es lo que sentía en aquel día de Septiembre de un año que ya terminó,  le enseñó también a saber que exteriorizar tus pensamientos sin que te importe lo mas mínimo lo que los demás piensen de ti es una cualidad, jamas un defecto, pero ella se marcho una tarde y jamas volvió. El Zap sabia que era inevitable que algún día se marchara, pues era  un alma libre y jamas la podría haber tenido encerrada en esta minúscula ciudad por toda la vida, pero eso no significa que no haya sufrido aquella tarde, ni siquiera el cielo soltó tantas lágrimas como nuestro protagonista, a pesar de que ella se fue en una tarde lluviosa y jamas volvió, de ella quedan solo borrosos recuerdos y sueños imposibles. El pasado, como me gustaría a veces volver al pasado solo para revivirlo, y volver a sentir sin miedo alguno.

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