Aquella incesante luz no se apaga por mucho que presione el interruptor, ¿Sera acaso que aun no debe apagarse? No, es una luz que jamas se debio encender. Por mas que lo intente aquella lampara no se apaga pues mi compañero no quiere permitir que esta se apague hasta que su sed sea saciada, y no hay nadie mas que yo en esta noche, que seria oscura si no fuera por esa luz en mi mente, para llenarle esa copa...
-Vamos David, observa el reloj- Me dice el y yo lo obedesco, mas por curiosidad que por acatar su orden -Si, apenas son las 12.46, la noche es joven y tenemos que hablar de cosas importantes, de ti y de mi, no puedes seguirme encerrando en esta habitación; sabes bien que ambos nos volveremos locos si eso ocurre...
...Si- Continua aquel sujeto desde su sitio en la cama contigua -yo te necesito y tu me necesitas a mi, tu no eres nada sin mi. Si no hubiese nacido tu seguirías en esa prisión de nombre extraño realizando tareas inutiles por el resto de tu vida, serias otro esclavo de un sistema que te oprime. Te he brindado gozo en mas de una ocasion, he sido tu sonrisa en mas de una de aquellas fotografías, he sido yo quien te ayudo a estar con esa chica hace ya tanto tiempo. Lo arruinaste todo mudando tu cariño hacia otra persona, le ofreciste a alguien mas el puesto que yo estaba dispuesto a compartir con ella. Y a pesar de que lo arruinaste no me importo, pues el placer de ver aquellos poemas que sin mi nada serian es suficiente recompenza por ahora. Pero debes saber que yo soy tu juez y verdugo, no eres nada sin mi....-
-¡Cierra la boca!- le solté de pronto -Sabes bien y has admitido que yo te cree, yo bien podria destruirte si quiero, yo era feliz con ella y tu lo arruinaste todo-.
-Te equivocas de manera increíble mi amigo, tu me habrás creado, pero después de eso yo te recreé a ti,sabes bien que desde entonces, para bien o para mal no eres el mismo-.
-¡Te odio! Era feliz antes de ti- fue lo único que pude decir.
-¿Te odio...? ¿!Era feliz!? pero yo solo te saque de tu ignorancia, te mostré la verdad que tu te negabas a ver como siempre tengo que hacerlo, eres demasiado inocente, jamas habrías llegado a donde estas sin mi y si me voy, cosa que no pienso hacer, tu te vas al carajo; regresaras a ese agujero como la ultima vez, crees que no se lo que guardas dentro de esa copia de La Divina Comedia, lo se bien... fuiste tu después de todo quien me lo comentó, y fiel a mi palabra de lograr que tu nombre sea recordado escribí incluso algo al respecto, sabes bien que sin mi aquel 57 se vería reducido en varias decenas de digitos, y aun cuando no lo hiciera me necesitas para encontrar tus sueños. Así que dime: ¿Qué vas a hacer ahora?, ¿Cumpliras con tu parte del trato?-
-Ahora voy a dormir- y dichas esas palabras la luz empezó a parpadear y continuó así por algunos segundos antes de apagarse por completo y poder bajar al subterráneo mas bajo en ese ascensor.
23 nov 2010
19 nov 2010
Mi musa de vacaciones
Me levanto
mi voz y el claxon
suenan entre los autos
de la ciudad
como el saxo
en un concierto de jazz
sobre los otros instrumentos.
Se que me miento,
para creer que lo que digo
no se lo acabara llevando el viento
y a veces solo siento
que no vale la pena
mas sigo por amor al arte
sigo porque pienso en ella...
Ese pajaro sobre el mar,
hojas que vuelan,
se que el tiempo no espera
el pasado, pasado es,
jamas dejo para mañana
lo que puedo hacer aun despues;
rompiendome los huesos
por mi pasion
y se que soy un preso
nadie se alimenta de rezos
ni eso me acerca a la verdad
y estoy seguro de eso,
se que lo malo va a acabar
al final del día.
Mas Erato esta de vacaciones
asi que habra que posponer
para otra noche nuestras pasiones
carnales
de letra y puño
viajes astrales
tengo alas
yo soy esa ave que vuela
y yo fui aquella bala.
Pero aun me quedan artes
siempre tendremos aerosol
inhalar esos vapores
desde que se oculta el sol
es excitante
y me trae recuerdos...
el aroma de aquella amante...
Mi musa de vacaciones
cuando llegue
descansará mi alma
el son de nuestros cuerpos
será la verdadera alarma.
mi voz y el claxon
suenan entre los autos
de la ciudad
como el saxo
en un concierto de jazz
sobre los otros instrumentos.
Se que me miento,
para creer que lo que digo
no se lo acabara llevando el viento
y a veces solo siento
que no vale la pena
mas sigo por amor al arte
sigo porque pienso en ella...
Ese pajaro sobre el mar,
hojas que vuelan,
se que el tiempo no espera
el pasado, pasado es,
jamas dejo para mañana
lo que puedo hacer aun despues;
rompiendome los huesos
por mi pasion
y se que soy un preso
nadie se alimenta de rezos
ni eso me acerca a la verdad
y estoy seguro de eso,
se que lo malo va a acabar
al final del día.
Mas Erato esta de vacaciones
asi que habra que posponer
para otra noche nuestras pasiones
carnales
de letra y puño
viajes astrales
tengo alas
yo soy esa ave que vuela
y yo fui aquella bala.
Pero aun me quedan artes
siempre tendremos aerosol
inhalar esos vapores
desde que se oculta el sol
es excitante
y me trae recuerdos...
el aroma de aquella amante...
Mi musa de vacaciones
cuando llegue
descansará mi alma
el son de nuestros cuerpos
será la verdadera alarma.
14 nov 2010
Vox Populi (titulo temporal), Parte uno: Introduccion
Miré atónito el enorme edificio que como un gigante se postraba en una pose de duelo frente a mi, y es que para mi eso es lo que era, el mas grande reto de toda mi vida, y es que si bien el edificio poco tenia que llamara su atención a la vista además de su tamaño y sus dos enormes torres de campanario lo que lo volvía un reto es lo que estaba dentro de sus cuatro paredes; ese enorme edificio era nada mas y nada menos que la sede del gobierno del país, ese era Il Castello della libertà. Ese complejo que se alzaba ante mi tenia una historia que se había escrito con la sangre de los revolucionarios de nuestra pequeña nación, desde ahí gobernó nuestro primer dirigente después de la guerra en la que nos convertimos en un país independiente y aquella antigua cárcel donde miles de los seguidores de su causa habían muerto se convirtió en su palacio presidencial. Me sentí extraño al pensar en que miles de personas pensaron también en lo impresionantes que sus enormes paredes de gris concreto resultaban y sentí que esto era un mal augurio pues de esos miles que fueron llevados allí en una noche igual a aquella ninguno vio la luz del día jamas.
Probablemente me hubiera echado atrás en otras circunstancias, ¿Que cuales son esas circunstancias? Empezando por el principio siempre me ha gustado esa sensacion en la boca del estomago que sientes cuando vas a hacer algo que sabes que es malo, además había consumido mas speed de lo normal; lo se querido lector, las metanfetaminas serán divertidas pero son también adictivas y peligrosas... pero si quiere saber de adicciones peligrosas y divertidas espere por favor a escuchar lo que hice dentro del Castello por favor pues la tercera circunstancia que me detuvo de salir corriendo de ese lugar fue que la puerta se abrió frente a mis ojos, se me detuvo el corazón por el instante que paso hasta que la luz de la farola que estaba en la otra acera iluminara el rostro de Sam, el guardia nocturno y mi complice en aquella velada, aunque claro el tenia sus razones y yo las mías. Yo estaba allí para gritar mi verdad y asegurarme de que ese grito fuera escuchado por todo aquel que viera aquel enorme palacio que representaba la opresión de nuestra nación y como un gobierno "superior" nos había tomado como su territorio sin que nadie hiciera nada y nadie hiso nada tampoco cuando el gobierno de aquel país, cuyo nombre no diré por que el solo pronunciar su asqueroso nombre hace que en mi boca quede un amargo sabor a hiel, mandó al exilio al presidente de nuestra nación, justamente electo y puso en su lugar a un títere que nada sabia hacer mas que seguir lo que el presidente de la nación mas poderosa del mundo le dijera que hiciera. Pero en fin, todo eso lo explicare después continuare con mi relato de lo que hice aquella noche diciendo que yo tenia mis razones y Sam las suyas, las pastillas de éxtasis que le prometí más que nada.
El me saludó -¡Hey señor vandalista que espera!- Me susurro usando ese tono que tanto me desagrada que la gente use y que es la causa de que sea un artista anónimo -Hay mucho que hacer aquí dentro, adelante.
Y ya que no me faltaban ganas y no me sobraba tiempo me apresure obedientemente dentro de esa atemorizante bestia de concreto llamada incorrectamente "Castillo de la Libertad", me reí para mis adentros al pensar en eso mientras subía los escalones con piso de azulejo que databan de hacia mas de doscientos años, de la época en que aquella entrada era una prisión. -El juez del primer dominio tenia sus oficinas en esta parte del edificio, era más que nada una formalidad y papeleo- Dijo Sam como si pudiese leer mi pensamiento -cualquiera con la mala suerte de llegar aquí, ¡Juick!- Terminó mientras pasaba su dedo índice de izquierda a derecha por su garganta. El primer dominio fue la primera vez que habíamos sido conquistados por alguien más, si no subiésemos olvidado lo que ocurrió entonces quizá no estaríamos en la misma situación, pero lo hecho hecho ya está y nada se puede hacer para cambiar el pasado, si no puedes soportarlo mejor pegate un tiro de una vez.
No recuerdo cuanto tiempo nos llevo recorrer nuestro camino a través de los laberínticos paredes de esa ciudadela, se que fue bastante tiempo porque por primera vez que me sentí cansado de entre mis muchos viajes con mi bella "bailarina de cristal" aunque la pesada mochila que cargaba tampoco ayudaba mucho. Pero si algo recuerdo eso fue lo que vio ahí, cientos de pinturas de hombres que no me interesan adornaban las paredes, no me pude resistir el impulso de dejar mi rubrica sobre algunos de sus blancos y barbudos rostros, "Gores" decían todas ellas. Me reí al pensar en la cara que pondría el muy idiota del presidente cuando después de la sorpresa y la vergüenza al ver la obra que iba a estar en su palacio de gobierno se diera cuenta de que el tal Gores había dañado sus preciadas, caras y bellas pinturas. Seguramente si las conservaba a pesar de su estado valdrían mucho en cuestión de unos años, cuando sea un artista conocido y viva seguro bajo la protección de un país que me entienda y del cual no me puedan sacar.
-Servido joven, este es el balcón que me dijiste- grito Sam, teniendo que darse a entender con señas para que yo supiera lo que decía sobre el ruido del viento - Ahora si no te importa damesiguelo comiendo porque si el bajón te llega te va a durar un chingo" Y un tigre con los ojos rojos con un plato de bolitas de colores lleno de leche. Me imaginaba todos los colores del fondo, a los niños comiendo el cereal mientras veían el comercial en la television y todo lo demás mientras con engrudo y un rodillo colocaba mi obra en la enorme pared del castillo y mi pensamiento paso a lo pensaría la gente al día siguiente mientras pasaba por afuera y veía a aquel dibujo del presidente como una marioneta (con la nariz lo mas grande posible por supuesto), a todo color y de diez metros de alto por siete de ancho, una verdadera obra maestra que había ocupado mi sala por las dos ultimas semanas, lo había hecho que Lucy, mi novia, se enfadara conmigo, a veces pienso que ella no entiende lo que hago lo hago para que lo hijos que algún día tendremos vivan en un mundo justo. Cuando hube terminado aquel menester en el que todo estubo de mi lado, pues el viento empujo el enorme cartel directamente hacia la pared todo el tiempo.
Poco a poco volví abrí la puerta tratando de hacer el menor ruido posible, llame a Sam pero él no me contestó, la puerta se abrió de golpe revelándome el oscuro interior y tome es vieja arma de dentro de mi mochila, jamas la había usado antes pero conocía a Sam lo suficiente como para no sorprenderme de que no estuviera allí y ya iba preparado con la vieja Beretta 98 de mi padre, única herencia que dejo al irse de casa hace ya quince años cuando yo era solo un niño. Debía pesar un kilogramo y tenia cargada su decena y media de balas, era la primera vez que usaba una real pero en el entrenamiento militar obligatorio había aprendido a apuntar y disparar; me la guarde en la cintura debajo de mi playera y sentí su fría culata en contacto con mi piel. Me dirigí rápido siguiendo tan solo el rastro de mis firmas en los cuadros, debía de estar en el punto mas alto de mi viaje pues de repente me pregunte si lo que veía era real, el rostro del ultimo de los cuadros se salia de el y caminaba hacia mi, me quede con los tan abiertos como pude hasta que su voz me saco de mi trance -¿¡Que te crees que estas haciendo aquí!?¡Es un delito estar aquí si no tienes un pase!¡Vamos muestramelo!-
Y de repente me di cuente de que no era una alucinación sino un guardia, seria como de mi estatura y un par de años mayor, veinticinco a lo sumo, de repente mi mirada cayó en la pistola que había en su cinturón y supe que era el o yo, tome la Beretta y le dispare cinco veces, tres de los disparos le dieron en la cabeza y cayó muerto, me quede allí parado viendo el cuerpo inerte de ese guardia y por primera vez en esa noche sentí remordimiento y culpa, acababa de matar a un hombre, acababa de regar su sangre por el suelo de ese pasillo y los rostros de esos hombres, ahora salpicados de tonos carmines, me miraban acusantes desde sus oscuros lienzos impresionistas. Unos pasos me sacaron de ese pensamiento y corrí a a toda velocidad hacia adelante, paso poco tiempo antes de que llegara a la puerta y saliera, y aunque deje atrás ese lugar el sentimiento me acompaño todo el camino a casa en mi motocicleta. Y cuando llegue solo pude entrar cerrar la puerta y caminar hacia la cama, el cuerpo de Lucy me reconfortó un poco pero cuando me acosté a su lado no me pude quitar ese pensamiento de mi cabeza, la fragilidad de la vida y como en un segundo me había llevado mas de veinte años a una tumba. Pero eso no fue lo que mas me inquieto, lo que en el fondo me preocupaba era que, con todo y la culpa que sentía, me había gustado ver sus ojos en aquel segundo en que su alma abandono su hogar terrenal. Me había dado durante esos últimos cuarenta minutos la excitacion que la cocaína jamas llego a darme.
Necesitaba repetirlo y en ese dulce pensamiento me quede dormido con una sonrisa mientras el sol salia por el este. La sed de sangre, pensamiento psicópata que te condena a cometer actos de los que sin duda alguna te arrepentirás, la adicción a las metanfetaminas sera peligrosa, pero el deseo de matar es sin duda mucho mas dañino.
Probablemente me hubiera echado atrás en otras circunstancias, ¿Que cuales son esas circunstancias? Empezando por el principio siempre me ha gustado esa sensacion en la boca del estomago que sientes cuando vas a hacer algo que sabes que es malo, además había consumido mas speed de lo normal; lo se querido lector, las metanfetaminas serán divertidas pero son también adictivas y peligrosas... pero si quiere saber de adicciones peligrosas y divertidas espere por favor a escuchar lo que hice dentro del Castello por favor pues la tercera circunstancia que me detuvo de salir corriendo de ese lugar fue que la puerta se abrió frente a mis ojos, se me detuvo el corazón por el instante que paso hasta que la luz de la farola que estaba en la otra acera iluminara el rostro de Sam, el guardia nocturno y mi complice en aquella velada, aunque claro el tenia sus razones y yo las mías. Yo estaba allí para gritar mi verdad y asegurarme de que ese grito fuera escuchado por todo aquel que viera aquel enorme palacio que representaba la opresión de nuestra nación y como un gobierno "superior" nos había tomado como su territorio sin que nadie hiciera nada y nadie hiso nada tampoco cuando el gobierno de aquel país, cuyo nombre no diré por que el solo pronunciar su asqueroso nombre hace que en mi boca quede un amargo sabor a hiel, mandó al exilio al presidente de nuestra nación, justamente electo y puso en su lugar a un títere que nada sabia hacer mas que seguir lo que el presidente de la nación mas poderosa del mundo le dijera que hiciera. Pero en fin, todo eso lo explicare después continuare con mi relato de lo que hice aquella noche diciendo que yo tenia mis razones y Sam las suyas, las pastillas de éxtasis que le prometí más que nada.
El me saludó -¡Hey señor vandalista que espera!- Me susurro usando ese tono que tanto me desagrada que la gente use y que es la causa de que sea un artista anónimo -Hay mucho que hacer aquí dentro, adelante.
Y ya que no me faltaban ganas y no me sobraba tiempo me apresure obedientemente dentro de esa atemorizante bestia de concreto llamada incorrectamente "Castillo de la Libertad", me reí para mis adentros al pensar en eso mientras subía los escalones con piso de azulejo que databan de hacia mas de doscientos años, de la época en que aquella entrada era una prisión. -El juez del primer dominio tenia sus oficinas en esta parte del edificio, era más que nada una formalidad y papeleo- Dijo Sam como si pudiese leer mi pensamiento -cualquiera con la mala suerte de llegar aquí, ¡Juick!- Terminó mientras pasaba su dedo índice de izquierda a derecha por su garganta. El primer dominio fue la primera vez que habíamos sido conquistados por alguien más, si no subiésemos olvidado lo que ocurrió entonces quizá no estaríamos en la misma situación, pero lo hecho hecho ya está y nada se puede hacer para cambiar el pasado, si no puedes soportarlo mejor pegate un tiro de una vez.
No recuerdo cuanto tiempo nos llevo recorrer nuestro camino a través de los laberínticos paredes de esa ciudadela, se que fue bastante tiempo porque por primera vez que me sentí cansado de entre mis muchos viajes con mi bella "bailarina de cristal" aunque la pesada mochila que cargaba tampoco ayudaba mucho. Pero si algo recuerdo eso fue lo que vio ahí, cientos de pinturas de hombres que no me interesan adornaban las paredes, no me pude resistir el impulso de dejar mi rubrica sobre algunos de sus blancos y barbudos rostros, "Gores" decían todas ellas. Me reí al pensar en la cara que pondría el muy idiota del presidente cuando después de la sorpresa y la vergüenza al ver la obra que iba a estar en su palacio de gobierno se diera cuenta de que el tal Gores había dañado sus preciadas, caras y bellas pinturas. Seguramente si las conservaba a pesar de su estado valdrían mucho en cuestión de unos años, cuando sea un artista conocido y viva seguro bajo la protección de un país que me entienda y del cual no me puedan sacar.
-Servido joven, este es el balcón que me dijiste- grito Sam, teniendo que darse a entender con señas para que yo supiera lo que decía sobre el ruido del viento - Ahora si no te importa damesiguelo comiendo porque si el bajón te llega te va a durar un chingo" Y un tigre con los ojos rojos con un plato de bolitas de colores lleno de leche. Me imaginaba todos los colores del fondo, a los niños comiendo el cereal mientras veían el comercial en la television y todo lo demás mientras con engrudo y un rodillo colocaba mi obra en la enorme pared del castillo y mi pensamiento paso a lo pensaría la gente al día siguiente mientras pasaba por afuera y veía a aquel dibujo del presidente como una marioneta (con la nariz lo mas grande posible por supuesto), a todo color y de diez metros de alto por siete de ancho, una verdadera obra maestra que había ocupado mi sala por las dos ultimas semanas, lo había hecho que Lucy, mi novia, se enfadara conmigo, a veces pienso que ella no entiende lo que hago lo hago para que lo hijos que algún día tendremos vivan en un mundo justo. Cuando hube terminado aquel menester en el que todo estubo de mi lado, pues el viento empujo el enorme cartel directamente hacia la pared todo el tiempo.
Poco a poco volví abrí la puerta tratando de hacer el menor ruido posible, llame a Sam pero él no me contestó, la puerta se abrió de golpe revelándome el oscuro interior y tome es vieja arma de dentro de mi mochila, jamas la había usado antes pero conocía a Sam lo suficiente como para no sorprenderme de que no estuviera allí y ya iba preparado con la vieja Beretta 98 de mi padre, única herencia que dejo al irse de casa hace ya quince años cuando yo era solo un niño. Debía pesar un kilogramo y tenia cargada su decena y media de balas, era la primera vez que usaba una real pero en el entrenamiento militar obligatorio había aprendido a apuntar y disparar; me la guarde en la cintura debajo de mi playera y sentí su fría culata en contacto con mi piel. Me dirigí rápido siguiendo tan solo el rastro de mis firmas en los cuadros, debía de estar en el punto mas alto de mi viaje pues de repente me pregunte si lo que veía era real, el rostro del ultimo de los cuadros se salia de el y caminaba hacia mi, me quede con los tan abiertos como pude hasta que su voz me saco de mi trance -¿¡Que te crees que estas haciendo aquí!?¡Es un delito estar aquí si no tienes un pase!¡Vamos muestramelo!-
Y de repente me di cuente de que no era una alucinación sino un guardia, seria como de mi estatura y un par de años mayor, veinticinco a lo sumo, de repente mi mirada cayó en la pistola que había en su cinturón y supe que era el o yo, tome la Beretta y le dispare cinco veces, tres de los disparos le dieron en la cabeza y cayó muerto, me quede allí parado viendo el cuerpo inerte de ese guardia y por primera vez en esa noche sentí remordimiento y culpa, acababa de matar a un hombre, acababa de regar su sangre por el suelo de ese pasillo y los rostros de esos hombres, ahora salpicados de tonos carmines, me miraban acusantes desde sus oscuros lienzos impresionistas. Unos pasos me sacaron de ese pensamiento y corrí a a toda velocidad hacia adelante, paso poco tiempo antes de que llegara a la puerta y saliera, y aunque deje atrás ese lugar el sentimiento me acompaño todo el camino a casa en mi motocicleta. Y cuando llegue solo pude entrar cerrar la puerta y caminar hacia la cama, el cuerpo de Lucy me reconfortó un poco pero cuando me acosté a su lado no me pude quitar ese pensamiento de mi cabeza, la fragilidad de la vida y como en un segundo me había llevado mas de veinte años a una tumba. Pero eso no fue lo que mas me inquieto, lo que en el fondo me preocupaba era que, con todo y la culpa que sentía, me había gustado ver sus ojos en aquel segundo en que su alma abandono su hogar terrenal. Me había dado durante esos últimos cuarenta minutos la excitacion que la cocaína jamas llego a darme.
Necesitaba repetirlo y en ese dulce pensamiento me quede dormido con una sonrisa mientras el sol salia por el este. La sed de sangre, pensamiento psicópata que te condena a cometer actos de los que sin duda alguna te arrepentirás, la adicción a las metanfetaminas sera peligrosa, pero el deseo de matar es sin duda mucho mas dañino.
8 nov 2010
Bloqueo Mental
Estoy en una especie de bloqueo mental, llevo casi 3 semanas intentado escribir algo aparentemente facil y se niega a salir. Asi que hoy decidí poner mi trasero en el asiento y escribir hasta que salga algo... intentaré que sea algo sencillo para no agobiarme a mi mismo ni a quien lo lea... si pongo algo entre parentesis seré porque es un comentario, no es parte de la historia
Los tenues rayos del sol de una mañana de Noviembre me despiertan; siento su leve resplandor, atenuado por las delgadas cortinas de aquella habitacion, pasando a traves de mis parpados. Intento recordar que ocurrio la noche anterior pero no puedo, lo ultimo que recuerdo es que me encontraba saliendo de la fiesta y... no recuerdo nada más, despues todo se funde en negro. Me trato de levantar pero una punzada en la cabeza me lo impide, llevo mi mano hasta la fuente de aquel dolor y este vuelve momentaneamente, cuando observo mi mano me doy cuenta de que esta cubierta de sangre. Me levanto a pesar del dolor e intento recordar que pasó despues con aun mas empeño... sali de la fiesta, mi fiesta me parece, pasadas las dos de la mañana. Detuve el primer taxi que encontré... observo a mi alrededor y me doy cuenta del lugar donde habia estado durmiendo, era un pequeño cuarto con tan solo una pequeña cama una ventana y una puerta, intento abrir la puerta y ese -Clanck!- tan decepcionante hace que mi corazon se detenga por un momento solo para volver un segundo despues tan rapido que llegue a pensar que si había alguien fuera de aquella puerta, imposible de abrir desde dento sin la llave, seguramente podía oirlo...
(A ver David, ¿Qué es esto? Un tipo despertandose en una habitacion solo, ¿Y a que hora aparece el payaso que dice -Quiero jugar un juego-?)
Fin de la historia, a eso me referia, es imposible que escriba algo sin sentir que está llendo por el camino incorrecto, ¿Por qué sere tan perfeccionista?, hay de mi...
Los tenues rayos del sol de una mañana de Noviembre me despiertan; siento su leve resplandor, atenuado por las delgadas cortinas de aquella habitacion, pasando a traves de mis parpados. Intento recordar que ocurrio la noche anterior pero no puedo, lo ultimo que recuerdo es que me encontraba saliendo de la fiesta y... no recuerdo nada más, despues todo se funde en negro. Me trato de levantar pero una punzada en la cabeza me lo impide, llevo mi mano hasta la fuente de aquel dolor y este vuelve momentaneamente, cuando observo mi mano me doy cuenta de que esta cubierta de sangre. Me levanto a pesar del dolor e intento recordar que pasó despues con aun mas empeño... sali de la fiesta, mi fiesta me parece, pasadas las dos de la mañana. Detuve el primer taxi que encontré... observo a mi alrededor y me doy cuenta del lugar donde habia estado durmiendo, era un pequeño cuarto con tan solo una pequeña cama una ventana y una puerta, intento abrir la puerta y ese -Clanck!- tan decepcionante hace que mi corazon se detenga por un momento solo para volver un segundo despues tan rapido que llegue a pensar que si había alguien fuera de aquella puerta, imposible de abrir desde dento sin la llave, seguramente podía oirlo...
(A ver David, ¿Qué es esto? Un tipo despertandose en una habitacion solo, ¿Y a que hora aparece el payaso que dice -Quiero jugar un juego-?)
Fin de la historia, a eso me referia, es imposible que escriba algo sin sentir que está llendo por el camino incorrecto, ¿Por qué sere tan perfeccionista?, hay de mi...
7 nov 2010
Shinoflow - Apaga las luces
Pues decidí subir esta canción porque es una de las que definen (bastante más a menudo de lo que resulta agradable) mis pensamientos durante las noches, pongo la letra:
Cuando se apagan las luces,
escucho los relojes
estoy buscando el sueño que dejé a medias anoche
despierto del aire de que bailen los colores
llenando hasta el último rincón de mis pulmones
noto mis pulsaciones
parece que mi corazón volvió de vacaciones
mirando la luz de los enchufes en el suelo
creo que en mi cuarto nacen las constelaciones
y no se hacia que lado girarme
es la almohada quien me escucha
mas no puede abrazarme
y lanzarme a la piscina en la que flotan los sueños
quisiera estar contigo y compartir el insomnio
pero en esta cama llueve y todo se disuelve
durmiendo dice cosas que de dia no se atreve
las horas son mas largas en el reino de Selene
lloran las palabras por poemas que se mueren
es por las frases que no apunto de dormirme
conozco gente que no existe al despertarme
me pregunto donde iran los besos que doy en los sueños
de quien son esos labios tan extraños
de quien e sido dueño?
y quien me roba el tiempo?
cuanto tiene de imaginación y dime cuanto de recuerdo
se tuerce el lápiz, me debo estar durmiendo
creo que al despertarme te voy a echar de menos4 nov 2010
El señor pepino
Aburrido de las tonalidades sepia de las que estaba pintando mi vida, he decidido reescribir un cuento mas colorido que hice hace algunas semanas:
Seguramente al escuchar el titulo de este cuento pensaste: -Este cuento seguro que trata de un pepino con ojos y piernas que vive en una ensaladera con sus amigos el señor tomate y la señora zanahoria...- Eso o alguna mamada por el estilo. Pues no, el señor Pepino es una persona común y corriente como tu o como yo, y él vive en una ciudad común y corriente (más corriente que común) como la nuestra; si, ya sabes de que hablo, ¿O no? Gente dispuesta a matarte si los miras feo, narcominoristas que se sientan junto a ti en el camión, sacerdotes que le rezan al padre (al Padre Maciel, quiero dejar claro), ¡Reggaetoneros hippiosos fumando crack a la salida de tu escuela! En fin, me tomaría años contarles todas las desgracias e infortunios que nos asolan en cada esquina de nuestra querida ciudad, además ese cuento de nunca acabar sería muy aburrido y la temática de este cuento no es esa, es el señor Pepino.
El señor Pepino es un señor de 57 años que vive en una choza hecha con barriles al lado de las vías del ferrocarril. Él vive felizmente con lo que los turistas dejan en las vías, de robar cosas de los trenes (el tren y sus partes incluso, de hecho él estuvo presente cuando ocurrió el accidente del Mexicali – México), caza ratas para alimentarse y también obtiene algo de dinero de sus acciones de Microsoft. A él le encantaba su vida solitaria y humilde lejos de la ciudad y de los citadinos imbéciles. Hasta que un día unos empleados del gobierno fueron a decirle que debía desalojar su casa, pues el espacio era necesario para la construcción de las nuevos rieles para el tren bala. Así fue como el señor Pepino se despidió de su hogar.
El señor Pepino se mudó a una ciudad cercana y cambió su choza hecha con barriles al lado de las vías del ferrocarril por una choza mas o menos decente en medio de una avenida, como ahí había policías no podía robar y el señor Pepino tuvo que buscar un trabajo normal. Pensó que lo mejor sería trabajar en una sex-shop, un table dance o en una tienda de lencería; pero el único lugar donde pudo conseguir empleo fue en la oficina de correos. Ahí se divertía durante el día con los dibujitos absurdos de las estampillas, robándose los paquetes que tenían comida o dinero, y abriendo los apartados postales de los citadinos imbéciles, aunque todo esto le trajo diversión, por la noche no podía dejar de pensar en su vieja choza hecha con barriles.
Una mañana se despertó escuchando un grito, no... no era un grito, eran mil voces gritando una y otra vez la misma cosa. Esa manifestación, a pesar de ser por una causa absurda y sin ningún sentido para nuestro protagonista, le dio una idea. !Si él no podía hacer nada el gobierno quizás si! El señor Pepino fue de inmediato a las oficinas del gobierno para hablar con el gobierno... Así, después de tres días, de contarle a dos tercios de los empleados de ese lugar su problema, de hacer enormes filas para que lo mandaran a otra fila o a la chingada, de esperar por doce horas a que le entregaran lo "Forma de Solicitud Formato E", y de hablar con un negro feo y gordo al que todos llamaban "Señor Gobernador", finalmente el señor Pepino llegó a un acuerdo con el gobierno.Él trabaría para ellos en el tren bala y viviría en un cuarto dentro de el, así estaría cerca de las vías del tren y sería útil para algo.
Al principio todo fue miel sobre hojuelas hasta que el señor Pepino probó el amargo trago del trabajo sin descanso, única cosa que se podía hacer en el tren bala, pues no podía ni robar ni cazar las abundantes ratas y zarigüellas que había por el lugar y por si fuera poco sus acciones de Microsoft habían bajado varios puntos en Nasdaq, no tardo demasiado para sentirse tan miserable como se sentía en la ciudad, los citadinos imbéciles viajaban en tren al parecer. Cuando ya se había resignado a sobrevivir de aquella forma por el resto de sus días el señor Pepino vio algo por la ventana, al lado de la carretera que corría paralela a ellos había un lugar, un lugar pequeño repleto de cactuses con serpientes, madrigueras de rata y basura de los turistas. supo que había encontrado su lugar.
Desde entonces un señor de 57 años llamado Pepino vive ahí, en una choza hecha con barriles al lado de esa sucia autopista interestatal. De lo que dejan los turistas , de robar autos, de cazar ratas y de sus acciones de Microsoft vive él. Y el señor Pepino es muy feliz así.
Seguramente al escuchar el titulo de este cuento pensaste: -Este cuento seguro que trata de un pepino con ojos y piernas que vive en una ensaladera con sus amigos el señor tomate y la señora zanahoria...- Eso o alguna mamada por el estilo. Pues no, el señor Pepino es una persona común y corriente como tu o como yo, y él vive en una ciudad común y corriente (más corriente que común) como la nuestra; si, ya sabes de que hablo, ¿O no? Gente dispuesta a matarte si los miras feo, narcominoristas que se sientan junto a ti en el camión, sacerdotes que le rezan al padre (al Padre Maciel, quiero dejar claro), ¡Reggaetoneros hippiosos fumando crack a la salida de tu escuela! En fin, me tomaría años contarles todas las desgracias e infortunios que nos asolan en cada esquina de nuestra querida ciudad, además ese cuento de nunca acabar sería muy aburrido y la temática de este cuento no es esa, es el señor Pepino.
El señor Pepino es un señor de 57 años que vive en una choza hecha con barriles al lado de las vías del ferrocarril. Él vive felizmente con lo que los turistas dejan en las vías, de robar cosas de los trenes (el tren y sus partes incluso, de hecho él estuvo presente cuando ocurrió el accidente del Mexicali – México), caza ratas para alimentarse y también obtiene algo de dinero de sus acciones de Microsoft. A él le encantaba su vida solitaria y humilde lejos de la ciudad y de los citadinos imbéciles. Hasta que un día unos empleados del gobierno fueron a decirle que debía desalojar su casa, pues el espacio era necesario para la construcción de las nuevos rieles para el tren bala. Así fue como el señor Pepino se despidió de su hogar.El señor Pepino se mudó a una ciudad cercana y cambió su choza hecha con barriles al lado de las vías del ferrocarril por una choza mas o menos decente en medio de una avenida, como ahí había policías no podía robar y el señor Pepino tuvo que buscar un trabajo normal. Pensó que lo mejor sería trabajar en una sex-shop, un table dance o en una tienda de lencería; pero el único lugar donde pudo conseguir empleo fue en la oficina de correos. Ahí se divertía durante el día con los dibujitos absurdos de las estampillas, robándose los paquetes que tenían comida o dinero, y abriendo los apartados postales de los citadinos imbéciles, aunque todo esto le trajo diversión, por la noche no podía dejar de pensar en su vieja choza hecha con barriles.
Una mañana se despertó escuchando un grito, no... no era un grito, eran mil voces gritando una y otra vez la misma cosa. Esa manifestación, a pesar de ser por una causa absurda y sin ningún sentido para nuestro protagonista, le dio una idea. !Si él no podía hacer nada el gobierno quizás si! El señor Pepino fue de inmediato a las oficinas del gobierno para hablar con el gobierno... Así, después de tres días, de contarle a dos tercios de los empleados de ese lugar su problema, de hacer enormes filas para que lo mandaran a otra fila o a la chingada, de esperar por doce horas a que le entregaran lo "Forma de Solicitud Formato E", y de hablar con un negro feo y gordo al que todos llamaban "Señor Gobernador", finalmente el señor Pepino llegó a un acuerdo con el gobierno.Él trabaría para ellos en el tren bala y viviría en un cuarto dentro de el, así estaría cerca de las vías del tren y sería útil para algo.
Al principio todo fue miel sobre hojuelas hasta que el señor Pepino probó el amargo trago del trabajo sin descanso, única cosa que se podía hacer en el tren bala, pues no podía ni robar ni cazar las abundantes ratas y zarigüellas que había por el lugar y por si fuera poco sus acciones de Microsoft habían bajado varios puntos en Nasdaq, no tardo demasiado para sentirse tan miserable como se sentía en la ciudad, los citadinos imbéciles viajaban en tren al parecer. Cuando ya se había resignado a sobrevivir de aquella forma por el resto de sus días el señor Pepino vio algo por la ventana, al lado de la carretera que corría paralela a ellos había un lugar, un lugar pequeño repleto de cactuses con serpientes, madrigueras de rata y basura de los turistas. supo que había encontrado su lugar.
Desde entonces un señor de 57 años llamado Pepino vive ahí, en una choza hecha con barriles al lado de esa sucia autopista interestatal. De lo que dejan los turistas , de robar autos, de cazar ratas y de sus acciones de Microsoft vive él. Y el señor Pepino es muy feliz así.
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