20 oct 2010

Aquel hombre de negro

El hombre de traje negro caminaba lentamente por esa enorme ciudad sin percatarse de que aquella ciudad no era muy diferente de aquel sitio donde el minotauro paso su existencia, y de hecho habia peligros mas grandes que el minotauro en aquella ciudad cubierta por nubes de colores inexistentes y caleidoscopicos. Y el no los ve, no por que sea ciego o porque una venda se lo impida, bueno... al menos no una venda fisica; pues fue el quien decidio tapar sus ojos y ver la ciudad en la que el mismo se habia encerrado de forma distinta, no diria que como la imagina pues el jamas tuvo una gran imaginacion y ahora no sera el momento en que eso cambie. Probablemente en el sitio en donde pudieran estar posandose una gran pila de cadaveres, descomponiendose y liberando aquel aroma amargamente dulzon que impide pensar en otra cosa, él veia tan solo una pequeña eñevacion en el terreno, una meseta probablemente; estoy casi seguro de que en lugar de ver las ventanas rotas y rayadas en formas increiblemente agresivas él veia lienzos y cuadros exquisitamente pintados, obras maestras que incluso Da Vinci o Caravaggio envidiarian; como dijo una vez John Lennon "Vivir es facil con los ojos cerrados", gran verdad: Pero no hay que confundir facil con lindo. Ni siquiera siente aquel hombre las heridas en sus manos, muchas de las cuales el mismo se ha causado, por el simple hecho de que cubrió tambien su dolor con una venda, disfrazandolo como algo mas... felicidad, no lo creo, el hombre de negro es la clase de hombre que siente que la vida debe siempre contener algo de dolor para ser vida realmente y que su destino fue escrito yá con tinta del peor color posible, la felicidad es para los demas. Probablemente disfrazó su dolor con mas dolor, pero un dolor distinto. Sus amigos le ayudaron a librarse del dolor que ataca al corazon y, espero que concuerden conmigo, uno de los mas dolorosos y dificiles de sanar, por algo de dolor fisico, puede que piense que lleva unos guantes de lana roja muy apretados y rasposos en el lugar donde sus palmas y las yemas de sus dedos estan quemadas y cortadas.

Y asi siguio él caminando hacia el entierro, sin llorar, a pesar de que lo mucho que extrañaba al difunto. Habia pasado con el toda su vida, casi desde su inicio; y aunque siempre temio conocerlo demasiado o acercarce demasiado a quien su muerto compañero era puedo decir, sin temor a equivocarme, que el hombre de traje negro era quien mejor lo conocia. Aun con esto tambien puedo decir que el hombre siempre temio a su compañero mas de lo que lo quería, siempre lo evitaba a pesar de estar junto a el, una lastima, se hubiesen llevado muy bien si le hubiera dado una oportunidad. Jamas hubo tal oportunidad por la simple razon de que el hombre de negro encontro la forma de evadirse de conocerlo y esta fue simplemente alejandose de él.

Y en eso pensaba mientras caminaba, no en su amigo muerto sino que extrañaba a la bella Lucy y su polvo de estrellas angelicales, e improvisaba versos sobre ella, versos que solo podian venir de una mente afectada por una enfermedad mas grave y mortal aun que el amor mismo. Y con el ultimo verso saliendo de sus labios llego al cementerio. Arboles que se hubieran visto frondosos en otra epoca del año lucian ahora unos marrones tonos desde el verde hasta el rojo en sus hojas, como ocurre solo en los otoños mas melancolicos, esos que son la inspiracion de tantos poetas romanticistas de hoy en dia empezando por su servidor, y sin duda hubiera sido un bello espectaculo contemplar las hojas moviendose a ese son del viento que me trae recuerdos sobre canciones aun no compuestas si no hubiera sido por el ataud que reposaba entre ellos. Y alli frente a la recien colocada lapida de su amigo de la vida y su compañero del alma que le causo siempre sufrimiento y dolor, el hombre de negro dejo atras lo poco -por no decir nada- que le quedaba y se recostó dentro de su ataud. Contempló por un momento la tenue luz del sol a traves de aquel manto de nubes tan extenso como el cielo, y fué enterrado como cualquier muerto. Nadie estuvo con él para darle su ultimo adios ni para nada. Vivió gran parte de su vida como un hombre de negro y ahora yace en las sombras. Y aunque en su lapida se vea el nombre de quien siempre odio el jamas sera recordado por ese nombre, pues aquellos que creia sus amigos le ayudaron a dejar de ser aquel hombre mucho tiempo atras. Descansa en paz ahora que puedes descansar hombre de negro, ahora que la lucha contra ti mismo ha finalizado al fin.

Zap, escrito el 20.10.2010

2 comentarios:

  1. quién se sentirá tan condenadamente triste en este mundo? ):

    atte. ale g

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  2. En algunas tardes de melancolia y noches de insomnio creo que yo soy el hombre de negro

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