14 nov 2010

Vox Populi (titulo temporal), Parte uno: Introduccion

Miré atónito el enorme edificio que como un gigante se postraba en una pose de duelo frente a mi, y es que para mi eso es lo que era, el mas grande reto de toda mi vida, y es que si bien el edificio poco tenia que llamara su atención a la vista además de su tamaño y sus dos enormes torres de campanario lo que lo volvía un reto es lo que estaba dentro de sus cuatro paredes; ese enorme edificio era nada mas y nada menos que la sede del gobierno del país, ese era Il Castello della libertà. Ese complejo que se alzaba ante mi tenia una historia que se había escrito con la sangre de los revolucionarios de nuestra pequeña nación, desde ahí gobernó nuestro primer dirigente después de la guerra en la que nos convertimos en un país independiente y aquella antigua cárcel donde miles de los seguidores de su causa habían muerto se convirtió en su palacio presidencial. Me sentí extraño al pensar en que miles de personas pensaron también en lo impresionantes que sus enormes paredes de gris concreto resultaban y sentí que esto era un mal augurio pues de esos miles que fueron llevados allí en una noche igual a aquella ninguno vio la luz del día jamas.

Probablemente me hubiera echado atrás en otras circunstancias, ¿Que cuales son esas circunstancias? Empezando por el principio siempre me ha gustado esa sensacion en la boca del estomago que sientes cuando vas a hacer algo que sabes que es malo, además había consumido mas speed de lo normal; lo se querido lector, las metanfetaminas serán divertidas pero son también adictivas y peligrosas... pero si quiere saber de adicciones peligrosas y divertidas espere por favor a escuchar lo que hice dentro del Castello por favor pues la tercera circunstancia que me detuvo de salir corriendo de ese lugar fue que la puerta se abrió frente a mis ojos, se me detuvo el corazón por el instante que paso hasta que la luz de la farola que estaba en la otra acera iluminara el rostro de Sam, el guardia nocturno y mi complice en aquella velada, aunque claro el tenia sus razones y yo las mías. Yo estaba allí para gritar mi verdad y asegurarme de que ese grito fuera escuchado por todo aquel que viera aquel enorme palacio que representaba la opresión de nuestra nación y como un gobierno "superior" nos había tomado como su territorio sin que nadie hiciera nada y nadie hiso nada tampoco cuando el gobierno de aquel país, cuyo nombre no diré por que el solo pronunciar su asqueroso nombre hace que en mi boca quede un amargo sabor a hiel, mandó al exilio al presidente de nuestra nación, justamente electo y puso en su lugar a un títere que nada sabia hacer mas que seguir lo que el presidente de la nación mas poderosa del mundo le dijera que hiciera. Pero en fin, todo eso lo explicare después continuare con mi relato de lo que hice aquella noche diciendo que yo tenia mis razones y Sam las suyas, las pastillas de éxtasis que le prometí más que nada.

El me saludó -¡Hey señor vandalista que espera!- Me susurro usando ese tono que tanto me desagrada que la gente use y que es la causa de que sea un artista anónimo -Hay mucho que hacer aquí dentro, adelante.

Y ya que no me faltaban ganas y no me sobraba tiempo me apresure obedientemente dentro de esa atemorizante bestia de concreto llamada incorrectamente "Castillo de la Libertad", me reí para mis adentros al pensar en eso mientras subía los escalones con piso de azulejo que databan de hacia mas de doscientos años, de la época en que aquella entrada era una prisión. -El juez del primer dominio tenia sus oficinas en esta parte del edificio, era más que nada una formalidad y papeleo- Dijo Sam como si pudiese leer mi pensamiento -cualquiera con la mala suerte de llegar aquí, ¡Juick!- Terminó mientras pasaba su dedo índice de izquierda a derecha por su garganta. El primer dominio fue la primera vez que habíamos sido conquistados por alguien más, si no subiésemos olvidado lo que ocurrió entonces quizá no estaríamos en la misma situación, pero lo hecho hecho ya está y nada se puede hacer para cambiar el pasado, si no puedes soportarlo mejor pegate un tiro de una vez.

No recuerdo cuanto tiempo nos llevo recorrer nuestro camino a través de los laberínticos paredes de esa ciudadela, se que fue bastante tiempo porque por primera vez que me sentí cansado de entre mis muchos viajes con mi bella "bailarina de cristal" aunque la pesada mochila que cargaba tampoco ayudaba mucho.  Pero si algo recuerdo eso fue lo que vio ahí, cientos de pinturas de hombres que no me interesan adornaban las paredes, no me pude resistir el impulso de dejar mi rubrica sobre algunos de sus blancos y barbudos rostros, "Gores" decían todas ellas. Me reí al pensar en la cara que pondría el muy idiota del presidente cuando después de la sorpresa y la vergüenza al ver la obra que iba a estar en su palacio de gobierno se diera cuenta de que el tal Gores había dañado sus preciadas, caras y bellas pinturas. Seguramente si las conservaba a pesar de su estado valdrían mucho en cuestión de unos años, cuando sea un artista conocido y viva seguro bajo la protección de un país que me entienda y del cual no me puedan sacar.

-Servido joven, este es el balcón que me dijiste- grito Sam, teniendo que darse a entender con señas para que yo supiera lo que decía sobre el ruido del viento - Ahora si no te importa damesiguelo comiendo porque si el bajón te llega te va a durar un chingo" Y un tigre con los ojos rojos con un plato de bolitas de colores lleno de leche. Me imaginaba todos los colores del fondo, a los niños comiendo el cereal mientras veían el comercial en la television y todo lo demás mientras con engrudo y un rodillo colocaba mi obra en la enorme pared del castillo y mi pensamiento paso a lo pensaría la gente al día siguiente mientras pasaba por afuera y veía a aquel dibujo del presidente como una marioneta (con la nariz lo mas grande posible por supuesto), a todo color y de diez metros de alto por siete de ancho, una verdadera obra maestra que había ocupado mi sala por las dos ultimas semanas, lo había hecho que Lucy, mi novia, se enfadara conmigo, a veces pienso que ella no entiende lo que hago lo hago para que lo hijos que algún día tendremos vivan en un mundo justo. Cuando hube terminado aquel menester en el que todo estubo de mi lado, pues el viento empujo el enorme cartel directamente hacia la pared todo el tiempo.

Poco a poco volví abrí la puerta tratando de hacer el menor ruido posible, llame a Sam pero él no me contestó, la puerta se abrió de golpe revelándome el oscuro interior y tome es vieja arma de dentro de mi mochila, jamas la había usado antes pero conocía a Sam lo suficiente como para no sorprenderme de que no estuviera allí y ya iba preparado con la vieja Beretta 98 de mi padre, única herencia que dejo al irse de casa hace ya quince años cuando yo era solo un niño. Debía pesar un kilogramo y tenia cargada su decena y media de balas, era la primera vez que usaba una real pero en el entrenamiento militar obligatorio había aprendido a apuntar y disparar; me la guarde en la cintura debajo de mi playera y sentí su fría culata en contacto con mi piel. Me dirigí rápido siguiendo tan solo el rastro de mis firmas en los cuadros, debía de estar en el punto mas alto de mi viaje pues de repente me pregunte si lo que veía era real, el rostro del ultimo de los cuadros se salia de el y caminaba hacia mi, me quede con los tan abiertos como pude hasta que su voz me saco de mi trance -¿¡Que te crees que estas haciendo aquí!?¡Es un delito estar aquí si no tienes un pase!¡Vamos muestramelo!-

Y de repente me di cuente de que no era una alucinación sino un guardia, seria como de mi estatura y un par de años mayor, veinticinco a lo sumo, de repente mi mirada cayó en la pistola que había en su cinturón y supe que era el o yo, tome la Beretta y le dispare cinco veces, tres de los disparos le dieron en la cabeza y cayó muerto, me quede allí parado viendo el cuerpo inerte de ese guardia y por primera vez en esa noche sentí remordimiento y culpa, acababa de matar a un hombre, acababa de regar su sangre por el suelo de ese pasillo y los rostros de esos hombres, ahora salpicados de tonos carmines, me miraban acusantes desde sus oscuros lienzos impresionistas. Unos pasos me sacaron de ese pensamiento y corrí a a toda velocidad hacia adelante, paso poco tiempo antes de que llegara a la puerta y saliera, y aunque deje atrás ese lugar el sentimiento me acompaño todo el camino a casa en mi motocicleta. Y cuando llegue solo pude entrar cerrar la puerta y caminar hacia la cama, el cuerpo de Lucy me reconfortó un poco pero cuando me acosté a su lado no me pude quitar ese pensamiento de mi cabeza, la fragilidad de la vida y como en un segundo me había llevado mas de veinte años a una tumba. Pero eso no fue lo que mas me inquieto, lo que en el fondo me preocupaba era que, con todo y la culpa que sentía, me había gustado ver sus ojos en aquel segundo en que su alma abandono su hogar terrenal. Me había dado durante esos últimos cuarenta minutos la excitacion que la cocaína jamas llego a darme.

Necesitaba repetirlo y en ese dulce pensamiento me quede dormido con una sonrisa mientras el sol salia por el este. La sed de sangre, pensamiento psicópata que te condena a cometer actos de los que sin duda alguna te arrepentirás, la adicción a las metanfetaminas sera peligrosa, pero el deseo de matar es sin duda mucho mas dañino.

3 comentarios:

  1. si en verdad iciste eso... WOW! me gustó esta entrada :D

    cristian

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  2. Gracias. Si, yo lo escribí, intento hacer algo un poco mas serio (sin salirme de mi estilo abstracto-underground claro :D)

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